El invierno ya esta aquí. El frío ha llegado, las temperaturas han bajado y el cielo empieza a dejar caer sus lágrimas de tristeza y dolor. Pero por mucho que el tiempo cambie, este año más tarde que temprano, nosotros seguimos teniendo nuestras mismas obligaciones y compromisos a los que no podemos faltar.
Entonces es cuando debemos salir a la calle, ponernos quilos de ropa impermeable encima para no mojarnos y aventurarnos a través de este mar en descenso del cielo. Algunos obtan por salir a la calle como los caracoles, otros con la simple protección de ese instrumento llamado paraguas.
Vas andando y ves los niños correr y divertirse, otros corriendo para no mojarse, algunos parando debajo de cada porche esperando que el cielo se calme y luego están los que como yo simplemente caminan hacia su destino, sin ningún tipo de protección contra el agua, simplemente andando y mirando al frente si parar.
El agua cae, te moja el pelo, sientes las gotas caer por tu cara, esquivando el ojo y bajando por tus mejillas. Puedes oler el frió en el aire. Pero tu sigues caliente, porque con la ropa que llevas y tu desafiante paso no passas frio. El viento en tu cara y las gotas deslizandose hacen el resto para dar-te mas fuerzas para continuar.
Para continuar avanzando y disfrutando de lo que un día de lluvia te ofrece. Aprovéchalo, quizá es el último, o el primero de una eternidad.
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